Frontera, lucha y devoción
Tijuana vive entre dos mundos: el ring y el altar, el neón y la veladora. La Patrona nació para llevar ese espíritu a la mesa — máscaras de lucha libre en la pared, catrinas vigilando el salón y una cocina que no le teme al picante ni a la fiesta. Cada plato que sirve La Patrona es una ofrenda a la buena mesa.

















































